La caída de Saddam Hussein marcó uno de los eventos más importantes del siglo XXI tras la invasión de Irak en 2003 liderada por Estados Unidos. Su régimen, que había gobernado durante décadas, llegó a su fin tras la ocupación militar y la pérdida de control del país.
Posteriormente, Saddam Hussein fue capturado en diciembre de 2003 en un escondite subterráneo cerca de Tikrit, en una operación militar que tuvo gran repercusión mundial.
Su captura, juicio y posterior ejecución en 2006 simbolizaron el cierre de una etapa histórica en Irak, aunque el país continuó enfrentando inestabilidad y conflictos internos.